Who is Lucky Chan?

¿Tiene relación la cocina con la lavandería? Si, en Lucky Chan.

Con su fachada de lavandería vintage que llama a mirar que hay dentro, el suertudo Chan sorprende a cualquiera que se pega al vidrio y descubre este lugar que da mucha curiosidad. A mí me llamó la atención porque estaba lleno un martes al almuerzo, por la cara de felicidad de todos los que comían ahí y por la decoración extremadamente original.

Lámparas hechas de partes de lavadoras de ropa, murallas de tablas de planchar, escaleras con frases célebres, lámpara chinas entre miles de otros detalles hacen un ambiente muy Cool.

Lucky Chans Laundry and Noodle Bar (Bar de lavandería y noodles), hace tributo a las casas de lavado de antaño y a una de las cocinas milenarias del mundo: la China, que se hicieron famosas en el pasado por ser los dos tipos de comercio que abrían los inmigrantes chinos en cada país al que llegaban.

La especialidad de la casa es el Ramen, sopa originaria de China con adaptaciones japonesas y newyorkinas. A base de noodles resto made, hechos en el local y un sabroso caldo de sabor a elección, según de los ingredientes que lleve, como por ejemplo pork belly, carne de vaca, pollo, huevo cocinado a 62 grados, algas, champiñones y más, mucho más. Pedimos la favorita de chef, con carne de cerdo molida y picante, brotes de poroto, choclo con mantequilla y cebollín, realmente enjundiosa y sabrosa. El picor también es a elección, de cero a veinte, nosotros pedimos un 5 y se sentía, así que el veinte es para valientes. ($15.90 aud)

Los chicka bao wow, adaptación de los típicos sanguches chinos, son una maravilla de esas que te da pena compartir y que dan ganas de repetir. Entre un Bao, esponjoso pan elaborado al vapor, una jugosa carne de cordero en salsa miso glaseada, con relish de zanahoria y pickle de naranjas, y mucho cilantro me llevó al mismito cielo del sabor. Llegó a la mesa y me lo devoré tan rápido que tuve que pedir otro, créanme que si no tuviera que cuidar el bolsillo me hubiera pedido cien. ($7 aud)

Aún me arrepiento de no haber probado un postre o algo de la carta de cócteles. Fui hoy y ya quiero volver.

Instañam