Sabor al Chile de antaño

En un rincón escondido del barrio Bellavista, Cabildo, el segundo proyecto con sabor a Chile del chef argentino Juan Manuel Pena, deleita con platos típicos y exquisiteces de otras épocas a chilenos y turistas que llegan ahí para saborear un pedazo de la historia y cultura de nuestro país. Fieles a su receta original o con adaptaciones mínimas, todo lo que se puede probar aquí evoca a la época de La Colonia, época en la cual indígenas y españoles entrelazaron sus tradiciones gastronómicas para darle vida a nuestra cocina criolla.

Con un menú escrito en “chileno” antiguo, donde se usa “i” en vez de “y”, y una coherente decoración llena de detalles, comer se vuelve un pequeño viaje al pasado y a la vida diaria de nuestros antepasados.

Partir con la choca o vianda es una excelente opción para probar un poquito de todo y conocer el almuerzo común de los hombres que trabajaban en las minas. Una mini empanadita de pino, una papita rellena, adictiva, sopaipilla, pancito amasado, pebre y trocitos de queso cabeza, arrollado de huaso y queso de cabra, del de verdad, vienen dentro de la lonchera metálica usada en esos tiempos. ($4.500 clp)

Otros entremeses, como le llaman a las entradas, que probé y me gustaron mucho fueron el arrollado de malaya i encurtidos y el causeo de lengua. Ambos muy contundentes, sabrosos y de sabor casero.

Los porotos granados con mazamorra estaban realmente deliciosos, con un toque de cebolla en escache que me fascino. Nunca los había probado así y creo que es un total acierto. Los porotos estaban frescos y perfectos, ni duros ni demasiado blandos, lo que la daba un rica y equilibrada textura al plato, entre la cremosidad de la mazamorra y lo firme de la legumbre. Se los recomiendo! ($6.000 clp)

Por su parte, el Huachalomo Salpreso i mote con crema estaba sabrosísimo. La carne adobada un par de días en vinagre blanco, con comino y orégano, tenía un sabor muy especial y estaba cocida a punto, tal como me gusta, jugosa y blandita. El mote muy cremoso, pero no desintegrado, con queso y empapado en el juguito de la carne, estaba de rechupete. ($10.200 clp, la porción real es el doble de la foto)

Como siempre al final pero en este caso con una cantidad maravillosa de opciones, los postres i dulces, varios de los cuales no tenía ni idea que existían, no se pueden dejar pasar… a pesar de que una quede llenita con los fondos.

Los colegiales fueron un total descubrimiento y me hubiera comido cien, estos pequeños pastelillos hechos a base de pan duro y caramelo, son adictivos. ($1.200 los 6)

La leche asada, estaba muy bien cocinada, sin ningún grumo ni exceso de hoyitos. Delicada sin pretensiones, dulcemente perfecta. ($3.500)

La atención es impecable, muy amable y sin demoras. Algo que me llamó mucho la atención es que la mayoría de los que ahí trabajaban son extranjeros, desde el chef hasta quienes atienden, lo que me dejó pensando en nuestra cultura de servicio y el orgullo de querer mostrar lo nuestro. Sin intención de quitar merito a nadie, les agradezco por un crear un lugar bien chileno y de gran calidad.

Dónde?: Calle Constitucion 195, Santiago. Detrás del hotel Castillo Rojo.
Reservas: 223524500

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